Vacuna de la Polio, el Mito y la Realidad

La historia contada por expertos sin conflico de intereses.

El Mito de la Vacuna de Polio

Antes de que se generalizara el uso de la vacuna, muchas enfermedades se agrupaban bajo la denominación común de «polio». Solo después de que la vacuna fuera aceptada ampliamente hubo un esfuerzo por distinguir el poliovirus de otros tipos de enfermedad paralítica. Las siguientes son algunas que hubieran podido ser clasificadas y documentadas como polio antes de 1958.

  • • Enterovirus como el virus de Coxsackie y el ECHO virus
  • • Sífilis congénita no diagnosticada
  • • Envenenamiento por arsénico y DDT
  • • Mielitis transversa
  • • Síndrome de Guillain-Barré
  • • Parálisis de las extremidades provocada por inyecciones intramusculares de muchos tipos, incluidas diversas vacunas
  • • Enfermedad de manos, pies y boca 11
  • • Envenenamiento por plomo 12
  • Todas ellas son dolencias que siguen existiendo hoy y que la vacuna contra la polio no podría evitar.
Fuente
  • 11. W. Xu, C. F. Liu, L. Yan, J. J. Li, L. J. Wang, et al., «Distribution of Enteroviruses in Hospitalized Children with Hand, Foot and Mouth Disease and Relationship Between Pathogens and Nervous System Complications», Virology Journal, vol. 9, 9 de enero, 2012, p. 8.
  • 12. A. F. Braff, D. O. Lynn y O. A. Wurl, «Fatal Lead Poisoning Simulating Poliomyelitis», US Armed Forces Medical Journal, vol. 3, n.º 9, septiembre 1952, pp. 1353-1357.

Diagnósticos

La práctica entre los médicos antes de 1954 era diagnosticar «polio» a todos los pacientes que sufrieran parálisis, aunque fuera durante un breve período (24 horas). En 1955, el año en que salió la vacuna de Salk, los criterios diagnósticos se hicieron mucho más estrictos. Si no había parálisis residual 60 días después del inicio, no se consideraba que la enfermedad fuera polio paralítica. Este cambio supuso una gran diferencia en la prevalencia documentada de la polio paralítica, porque la mayoría de las personas se recuperaban de la parálisis antes de 60 días.

Con anterioridad a 1958 no hubo diagnóstico de la polio mediante pruebas de laboratorio. Los criterios diagnósticos de la enfermedad eran muy amplios antes de los ensayos de campo de la vacuna en 1954. Antes de que se usara la vacuna, los profesionales de la salud estaban celosamente programados para estar atentos a la polio. Después de los ensayos, observaban celosamente quién desarrollaba la polio —si estaba o no vacunado— y hacían todo lo posible para diagnosticar una enfermedad ajena a la polio en una persona vacunada. Los procedimientos diagnósticos se han seguido perfeccionando. El virus de Coxsackie y la meningitis aséptica se han distinguido de la poliomielitis paralítica. Antes de 1954, muchísimos de estos casos se clasificaban erróneamente como poliomielitis paralítica. Por tanto, simplemente por el cambio de criterios diagnósticos, estaba predeterminado que entre 1955 y 1957 disminuyera el número de casos paralíticos, se usara o no la vacuna.14

Fuente
  • 14. H. Ratner et al., «The Present Status of Polio Vaccines», Illinois Medical Journal, vol. 118, n.º 2, 3, pp. 84-93, 160-68. Transcripción de una mesa redonda celebrada antes de la Section on Preventive Medicine and Public Health en el 120 encuentro anual de la Illinois State Medical Society en Chicago, 26 de mayo, 1969.
  • 15. G. C. Brown, «Laboratory Data on the Detroit Poliomyelitis Epidemic 1958», Journal of the American Medical Association, vol. 172, 20 de febrero, 1960, pp. 807-812.

Epidemia de Polio 1958, Michigan - EEUU

Polio 1958, Michigan

Como ejemplo de cómo enfermedades paralíticas que se pensaba que eran polio no tenían ninguna relación con los poliovirus, considérese la bien documentada epidemia de 1958 de Míchigan. La epidemia se produjo cuatro años después de que se iniciara la campaña de la vacuna de Salk. Un análisis exhaustivo de los casos diagnosticados reveló que más de la mitad de ellos no guardaban ninguna relación con el poliovirus

Polio 1958, Michigan, EEUU

Después de la vacuna, hubo un esfuerzo conjunto por distinguir los casos de poliovirus de los que no lo tenían. Era un interés inexistente antes de 1958, cuando muchas enfermedades hoy comunes se escondían detrás del nombre poliomielitis. La mielitis transversa, la meningitis viral o aséptica, el síndrome de Guillain-Barré, el síndrome de fatiga crónica, la meningitis espinal, el síndrome postpolio, la parálisis flácida aguda, la encefalopatía enteroviral, la neuritis traumática, el síndrome de Reye, etc., todas se podían diagnosticar como polio antes de 1958.


Manipulación de los Medios

El poliovirus nunca fue el gran exterminador ni paralizante que se hizo creer a la gente que era con las terribles imágenes que en la década de 1950 se mostraban de forma tan repetida. Las imágenes fotográficas y cinematográficas de la polio que se utilizaron para disponer a la gente a favor del desarrollo y la aceptación de la vacuna se retiraron cuando empezó la campaña de vacunación. La gente acogió agradecida la vacuna que se creía que había acabado con la terrible enfermedad. Para mantener la fe de la gente en la vacuna, en especial a la luz de varios casos graves de polio paralítica inducida por ella, había que borrar las imágenes de la polio en la nueva población altamente vacunada. Las campañas de la Marcha de los Centavos (March of Dimes) que en su día se diseñaron para incidir en el miedo y los sentimientos de las personas se convirtieron en lo que hoy refleja el lema de «trabajar juntos por unos bebés más fuertes y sanos», para financiar las vacunas para bebés y futuras madres.


Pesticidas y Paralisis

El siguiente diagrama muestra el paralelismo entre la epidemia de polio de Estados Unidos y las toneladas de pesticidas (en su mayor parte DDT) fabricadas entre 1940 y 1970.

Polio

A finales del siglo XIX la polio se considerara algo terrible hasta que en Estado Unidos se prohibió el uso del DDT. Pero esto último no ocurrió hasta que se aceptó plenamente la vacuna contra la polio, como salvadora de la humanidad, en 1954. En 1979, se determinó que la polio había desaparecido de Estados Unidos y desde entonces se perpetuó el mito. Tambien el arsénico se utilizaba en frutas y verduras, que se fumigaban con arsenato de plomo y arsenato de calcio, que así pasaban a las personas y a los animales. Raramente se recomendaba lavar o eliminar las capas exteriores contaminadas de los productos tratados con arsénico. Los programas masivos de fumigación en primavera y durante las cosechas están entre las razones de que en su momento la polio se llamara diarrea estival En 1939, la Asociación Médica Americana dio su Sello de Aprobación exclusivamente a los fármacos que aprobaba el presidente Morris Fishbein. Uno de los productos muy recetados era Triparsamida, un derivado del arsénico que fabricaba Merck con licencia del Instituto Rockefeller de Investigaciones Médicas. El medicamento se usaba con la esperanza de que contrarrestara los síntomas de sífilis avanzada, y era frecuente que a un mismo paciente se le pusieran más de 100 inyecciones 43. Se sabía que otros dos fármacos, neoarsfenamina y neosalvarsán, causaban síntomas parecidos a los de la poliomielitis, que se diagnosticaban como polio. No debieron de considerarse informes alemanes de los años 1914 y 1928 sobre casos de polio provocados por inyecciones de arsénico.46
La Asociación Médica Americana, Merck y Rockefeller, pese a las advertencias del inventor de la Triparsamida sobre sus peligros, siguieron distribuyendo el medicamento,47
y la epidemia de polio siguió aumentando.

Fuente
  • 43. F. E. Cormia, «Tryparsamide in the Treatment of Syphilis of the Central Nervous System», British Journal of Venereal Diseases, vol. 10, abril 1934, pp. 99-116.
  • 46. H. Kern, «Ueber eine anstaltsendemie von Heine-Medizinscher krankheit», Muen Med Wochen, vol. 61, 1914, pp. 1053-1055; «Alterthum, Lues congenital and poliomyelitis», Deut Med Wochen, vol. 54, 1928, pp. 522-523; H. Gougerot, «Eveil d’infection neurotrope a virus filtrant a ls suite d’arsenotherapie chez dez syphilitiques», Bull Soc Derm Syph, vol. 42, 1935, pp. 794-795.
  • 47. E. Mullins, Murder by Injection, National Council for Medical Research, 1988.

Riesgo Real

El Centro de Control de Enfermedades define el índice paralítico estadístico de la polio y calculan que es de menos del 1 % en algunos tipos de síndrome paralítico permanente. Aproximadamente el 95 % de las personas contagiadas de polio no muestran síntomas. Entre el 4 % y el 8 % de las personas contagiadas tienen síntomas menores, como fiebre, fatiga, náuseas, dolor de cabeza, síntomas similares a los de la gripe, rigidez de cuello y espalda, y dolor de extremidades, que en muchos casos desaparecen por completo. Menos del 1 % de los casos de polio se traducen en parálisis permanente de las extremidades (normalmente las piernas). De los paralizados, entre el 5 % y el 10 % (de ese 1 %) fallecen cuando la parálisis alcanza los músculos respiratorios. 50

Polio morbilidad

Se extirpaban las amígdalas sin necesidad

Para que el poliovirus provoque daños es necesario que pueda penetrar en el interior del cuerpo a través de la «lesión del nervio periférico», algo que la tonsilectomía propicia en alto grado. El procedimiento invasivo de extraer las amígdalas generaba el riesgo de contraer la polio bulbar, como revelan muchos estudios e informes.57, 58, 59, 60 Los cirujanos extirpaban las amígdalas por razones económicamente rentables pero científicamente endebles. En la época de la polio, en Estados Unidos les fueron extirpadas las amígdalas sin necesidad a entre el 50 % y el 80 % de los niños de clase media y alta. Anderson demostró en su amplio grupo de una epidemia ocurrida en Utah en 1943 que la poliomielitis era más de 2,5 veces más prevalente en los niños tonsilectomizados que en los de su misma edad que no lo habían sido. La incidencia de la poliomielitis bulbar era 16 veces mayor en los niños a quienes se les habían extirpado las amígdalas que en la población infantil general. El 46 % de los casos de polio bulbar habían estado precedidos de una tonsilectomía reciente.61 En su estudio de una serie de casos de poliomielitis bulbar en niños de entre 0 y 10 años, Cunning decía que la proporción entre tonsilectomizados y no tonsilectomizados era de 6 a 1.62, 63 En 1971, el doctor Ogra informaba en el New England Journal of Medicine que las concentraciones de anticuerpos antipolio existentes previamente en la faringe disminuían entre seis y ocho veces.64 El tema de cómo trataban los médicos a los pacientes en épocas de epidemia no acaba en lo que los médicos hacían, sino en lo que se negaban a hacer. El doctor Klenner tenía una tasa de éxito de casi el 100 % en la cura de docenas de casos de polio (incluso casos bulbares) con infusiones intravenosas de vitamina C.

Fuente
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Citas

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